Navarra: Deporte y ocio

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Deporte y ocio


El navarro es un pueblo muy aficionado al deporte. El sesenta por ciento de la población declara practicar algún tipo de deporte y el quince por ciento lo hace dentro de una federación. Es frecuente la presencia de representantes navarros en lugares destacados del atletismo, balonmano, natación, ciclismo o pelota. El arraigo del deporte se explica, al menos en parte, por la cantidad y calidad de las instalaciones, privadas y públicas, en funcionamiento; en este sentido, el caso de Pamplona y su comarca resulta ejemplar: está a la cabeza de las comarcas europeas con más y mejores instalaciones deportivas por número de habitantes, entre las que se encuentran 50 piscinas, 95 pabellones cubiertos, 225 pistas polideportivas descubiertas, 16 campos de fútbol, 19 gimnasios privados y 3 campos de golf. La inversión por habitante del Gobierno Foral en la actividad deportiva es la más elevada del conjunto nacional.

En la cabeza de los deportes, por el número de federados, figuran el fútbol, la caza, los deportes de invierno y la pelota; el primero y el último arrastran además una afición entusiasta y nutrida. Otras federaciones con numerosas licencias son, por orden de importancia, las de montaña, baloncesto, judo, atletismo, taekwondo, kárate, balonmano y ciclismo. Hay que constatar que la natación tiene muy pocas licencias, pero muchísimos practicantes, pues no en vano Navarra está salpicada de clubs polideportivos que invariablemente cuentan con piscinas entre sus instalaciones.

El deporte profesional gira en torno al trío que forman el fútbol, la pelota y el ciclismo. En el primero, la referencia obligada es el Club Atlético Osasuna, el club pamplonés que ya ha cumplido 75 años de historia. En pelota, los triunfos de los Retegui, Galarza, Eugui y Beloqui están sostenidos por un sinfín de frontones, que, junto con la iglesia, identifican la mayoría de los pueblos de Navarra. El ciclismo cuenta con el villavés Miguel Induráin, deportista universal gracias a sus repetidas victorias en el Tour de Francia.

Un capítulo insólito representa el deporte rural vasco, que tiene en los aizkolaris, cortadores de troncos, y arrijasotzailes, levantadores de piedra, sus más aclamados representantes; entre los últimos destaca Iñaki Perurena, de Leitza, un fenómeno deportivo sin rival, que una vez tras otra bate sus propios récords contra el peso y el cronómetro.

El ocio de muchos navarros se hace fecundo en el contacto con la naturaleza. Así, además de los paseos, se practica con asiduidad el montañismo y la bicicleta de montaña, que dispone de recorridos tan contrapuestos como las tórridas Bardenas Reales o la refrescante selva del Irati. 

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