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A
propósito de Navarra
Códice Calixtino (S. XII) «Es
un pueblo bárbaro, distinto de todos los demás en costumbres y modo de
ser, colmado de maldades, oscuro de color, de aspecto inicuo, depravado,
perverso, pérfido, desleal, lujurioso, borracho, agresivo, feroz y salvaje,
desalmado y réprobo, impío y rudo, cruel y pendenciero, falto de cualquier
virtud y diestro en todos los vicios e iniquidades, similar en maldad a
los Getas y a los sarracenos, y enemigo declarado de nuestra nación
gala».
El francés Aymeric Picaud, en su itinerario a
Santiago de Compostela, llega a la tierra de los navarros, a los que
describe con los calificativos más duros.
Dante (1265-1321) La
Divina Comedia. Canto XIX, v. 143-144 «Bienaventurada Navarra
si se defendiera con el monte que la rodea».
Alude a la necesidad que Navarra tenía de
vigilar su frontera de los Pirineos, ante las amenazas del Reino de
Francia.
Shakespeare
(1564-1616) Trabajos de amores perdidos «Navarra será
el asombro del mundo. Nuestra corte, una pequeña academia, apacible,
contemplativa, consagrada al arte».
El monarca de Navarra elogia su reino e
invita a sus cortesanos a dedicarse a las bellas artes.
Lope de Vega La
Arcadia (1598) «Veíase entre unos tajos y espesura Navarra
bella, y en un alto monte, Lerín, y el río que le da hermosura; y de luces
cubierto el horizonte, mostraba, en un palacio, la divina Doña Brianda,
gloria de Beaumonte».
El poeta canta la patria de Brianda, hija de
Luis de Beaumont, conde de Lerín.
Baltasar Gracián El
Criticón (1651). I. Crisi décima «De Pamplona no se hizo mención, por
tener más de corta que de corte, y como es un punto, todo es puntos y
puntillos en Navarra».
Destaca la pequeñez de Pamplona y atribuye a
sus habitantes un carácter quisquilloso.
Duque de Saint-Simon Memorias (1721) «La comida no se hizo
esperar; fué copiosa, a la española, mala; las maneras nobles, corteses,
francas. Quiso obsequiarnos con un plato maravilloso. Era una gran fuente
llena de un revoltijo de bacalao, guisado con aceite. No valía nada y el
aceite era detestable. Por urbanidad comí cuanto
pude».
Saint-Simón, embajador de Francia en la corte
de Felipe V, describe la cena que le ofreció el Virrey de Navarra.
Víctor Hugo Viaje a
España (1843) «¿Qué queréis que os diga? estoy encantado. Este
es un país admirable, muy bello, muy curioso y muy divertido. Mientras
vosotros padecéis la lluvia en París, yo gozo aquí del sol, del cielo azul
y de la cantidad de nubes justa para simular magníficas humaredas sobre
las montañas. Todo es aquí caprichoso, contradictorio y singular; una
mezcla de costumbres primitivas y de costumbres degeneradas; candor y
corrupción; nobleza y bastardía; la vida pastoral y la guerra civil;
indigentes con aire de héroes, y héroes con aspecto de mendigos; una
antigua civilización que termina de podrirse en medio de una naturaleza
joven y de una nación nueva; esto es viejo y aquello nace; es rancio y
fresco; algo inexplicable. Y sobre todo, divertido. País único, donde lo
incompatible se alía en cada momento, por todas partes, a cada
esquina».
Gustavo Adolfo
Bécquer Roncesvalles (1866) «A corta distancia
del pueblo de Roncesvalles hay una cruz de piedra, que antiguamente era
conocida con el nombre de Cruz de los Peregrinos. Alguna mano piadosa la
elevó allí, sin duda con el objeto de que sirviese de punto de reposo a
los que, llena el alma de fe, venían a visitar su célebre santuario
[...] Me senté al pie de la cruz, respiré a pleno pulmón el aire puro y
sutil de la montaña, lleno de perfumes silvestres y átomos de vida; dejé
resbalar un momento de incierta mirada por los dilatados horizontes de
verdura y de luz que desde allí se descubren
[...]».
Antonio Machado
(1875-1939) «¡Oh tú robusta y serena, eterna encina rural,
de los negros encinares de la raya aragonesa y las crestas militares de la
tierra pamplonesa!»
Ernest
Hemingway Fiesta (1927). Capítulo XV «La fiesta
efectivamente había empezado. Se prolongó día y noche durante siete días.
Continuó el bailar, continuó el beber y continuó el bullicio. Lo que
sucedió sólo podía ocurrir en una fiesta. Al final todo se volvió
verdaderamente irreal y pareció que nada pudiera llegar a tener
importancia. No tenía sentido pensar en consecuencias. Durante la fiesta
tenías la impresión, incluso en los momentos de sosiego, de que tenías que
gritar para hacerte entender. Sucedía lo mismo con cualquier otra
actividad. Fue una fiesta y duró siete días».
José
María Iribarren
(1906-1971) Temas de mi tierra. Navarra «Resulta, pues,
difícil definir al navarro y adjudicarle caracteres, virtudes y defectos
genéricos. Porque Navarra es un mosaico en lo geográfico. Y un mosaico en
lo humano».
Camilo José Cela Del
Miño al Bidasoa (1952). Cap. XX «En el valle de Santesteban de Lerín,
se cultiva el maíz, la remolacha y el tabaco. Santesteban es un pueblo
bonito y bien situado, con un frontón donde no para jamás de sonar la
pelota y unos canutillos de confitería, los canutillos de la Joshepa, que
son tan capaces de levantar a un muerto como de espabilar a un lelo».
Julio Caro
Baroja Navarra (1990) «Navarra, reino
medieval de extraordinaria pujanza, sigue teniendo una fuerza que
sorprende; más si se considera su no muy grande extensión territorial. Es
un país en el que la «intensidad» prima sobre la «extensión», a diferencia
de otros, grandes de tamaño pero pequeños de
espíritu».
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