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Los Sanfermines: el encierro |
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El corazón de la Fiesta
El encierro
Consiste básicamente en correr un tramo -más o menos largo, según la zona- delante de los toros que se han de lidiar esa misma tarde en la corrida. La carrera, de unos 800 m, parte de los corralillos donde los toros han pasado la noche, en las afueras de la ciudad vieja, y, tras atravesarla, llega hasta la plaza de Toros, en cuyos corrales aguardarán su destino.
En la actualidad el número
de corredores es excesivo y, a pesar de las distintas medidas disuasorias
y restrictivas, los toros hacen la carrera totalmente rodeados -a veces
obstaculizados- por los mozos que invaden la calzada antes de que el
primer chupinazo anuncie la apertura de los corralillos y la suelta de
los toros. Previo a este cohete, se barre concienzudamente todo el
trayecto y las autoridades lo recorren despacio en su totalidad. A las 8, un primer cohete indica la apertura de la puerta de los corralillos; un segundo anuncia que todos los toros han abandonado aquellos y se hallan corriendo Cuesta de Santo Domingo arriba, camino de la plaza del Ayuntamiento. Traspasada ésta, los toros enfilan la calle Mercaderes, para entrar en la de Estafeta, la mayor parte de las veces chocando contra el lado izquierdo por la velocidad de la carrera y la curva tan cerrada que deben tomar. A partir de aquí es normal que algún toro se separe de la manada, acrecentando el peligro de cogida. La calle Estafeta es recta, un poco cuesta arriba y larga; al final, el tramo denominado de la Telefónica da paso a la cuesta abajo que lleva al callejón de la plaza de Toros. Es éste un tramo peligroso, protegido por un doble vallado y, ya dentro del callejón, por unas gateras donde refugiarse en caso de caída. Final mente, tras el embudo del callejón, la carrera explota en mil pedazos que escapan en abanico de la manada que, si no se distrae ante la marabunta humana que aparece ante sus ojos, enfila hacia la puerta de corrales ayudada por los llamados dobladores que los atraen con sus capotes. Cuando todos los toros entran en la plaza suena un tercer cohete y, una vez que han traspasado la puerta de toriles, un cuarto que sirve para anunciar que el encierro ha terminado. |
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