Desfile
de mulillas y caballeros.
Lejos
de la solemnidad oficial de la plaza del Ayuntamiento, donde según el
programa se inicia el desfile de "caballeros en plaza", mulillas
y banda de música hasta la plaza de Toros, los alguacilillos y demás
comitiva se concentran en la calle del Mercado.
A
las cinco y media ya están en la plaza Consistorial dispuestos a
despertar a su paso a los perezosos que han alargado la siesta. Los
caballeros -de negro y capa, con sombrero de gráciles y albos penachos-
abren la marcha, seguidos de los dos grupos de tres mulillas de colorines
y cascabeles, con sus mulilleros, y de la banda de música La Pamplonesa,
que arranca un recio pasodoble. Su recorrido atrae a la gente que se
dirige a la plaza de Toros o a los que disfrutan de un café y de una copa
en las terrazas de la plaza del Castillo.
Y por si aún quedara algún
adormilado, aparecen las Peñas con sus ruidosas charangas, que van a
competir con la banda oficial en la
música que se desparrama por los tendidos multicolores, convertidos en
altavoz urbano que agiganta también los ¡ayes! y los ¡olés! que
provocan las distintas suertes toreras.